Salud Mental

Patología dual: ¿qué es?

En el Hospital El Pinar, tratamos la patología dual de forma multidisciplinar.

Mitos sobre las adicciones

“La adicción es solo falta de fuerza de voluntad.”

Se cree que la persona podría dejarlo cuando quisiera si realmente lo intentara.

“Solo se es adicto a las drogas ilegales.”

Muchas veces se ignoran adicciones al alcohol, tabaco, psicofármacos o conductas como el juego, el trabajo, las redes sociales o el uso excesivo de pantallas.

“Si alguien consume de vez en cuando, no hay riesgo.”

Se piensa que el consumo ocasional o recreativo nunca deriva en adicción.

“La adicción solo afecta a gente con problemas familiares o económicos.”

Existe la idea de que solo ciertos grupos sociales son vulnerables a desarrollar un trastorno por uso de sustancias (TUS).

“La rehabilitación no sirve, quien cae en adicción nunca se recupera.”

Se cree que no hay salida posible y que la recaída significa fracaso.

Realidad 

La adicción es una enfermedad del cerebro, con componentes biológicos, psicológicos y sociales, no depende únicamente de la falta de voluntariedad.

Existen adicciones a sustancias y a conductas, como el juego, las compras, el trabajo, las redes sociales o la tecnología.

Cualquier consumo implica un riesgo, dependiendo de la sustancia, la frecuencia, la cantidad, la vulnerabilidad de la persona y la utilidad del mismo.

Cualquiera puede desarrollar una adicción, sin importar edad, género, nivel socioeconómico o contexto social.

La rehabilitación es posible, aunque requiere tratamiento integral y multidisciplinar así como de apoyo constante y trabajo de prevención en recaídas.

PATOLOGÍA DUAL

  • La patología dual se refiere a la presencia simultánea en una misma persona de un trastorno por consumo de sustancias (adicción) y un trastorno mental (como depresión, ansiedad, trastorno bipolar, esquizofrenia, entre otros).
    En otras palabras, la persona enfrenta dos diagnósticos que se influyen mutuamente.

Relación bidireccional:

  • En algunos casos, un trastorno mental puede llevar a la persona a consumir sustancias como una forma de tolerancia a un malestar que no se gestiona de manera adaptativa.
  • En otros, el consumo de drogas o alcohol puede desencadenar o empeorar síntomas psiquiátricos.

Interacción compleja:
Los síntomas de ambas condiciones pueden confundirse, lo que dificulta el diagnóstico y el tratamiento (por ejemplo, diferenciar si la ansiedad viene del consumo o de un trastorno de base).

Mayor gravedad clínica:
La coexistencia de ambos problemas suele implicar:

  • Evolución más complicada.
  • Mayor riesgo de recaídas.
  • Mayor probabilidad de conductas impulsivas o autolesivas.

El abordaje debe ser simultáneo y multidisciplinar, atendiendo tanto la adicción como el trastorno mental, mediante:

  • Psicoterapia especializada.
  • Apoyo psicofarmacológico supervisado.
  • Programas dirigidos hacia la rehabilitación en adicciones.
  • Apoyo psicosocial y familiar.